una visión del d o l o r en la fotografía

Tuesday, April 04, 2006

  • La irrupción del dolor en la fotografía.
    SIN DOLOR, NO HAY IMAGEN

* Los sentimientos, las expresiones, los dolores humanos, comienzan a aparecer en las imágenes fotográficas con naturalidad cuando los medios técnicos se vuelven más sofisticados y precisos.

Probablemente es un tanto pesimista comparar el sueño de la fotografía (producto decimonónico) en sus inicios, con su estado actual. En el siglo XIX se pretendía crear un mecanismo tecnológico que plasmara la realidad de manera fidedigna, tal cual es. Hoy por hoy, las fotografías son creadas, son virtuales y no representan objetos, sino que son objetos en sí mismas.

La cámara oscura, su antepasado más remoto, se concibió como un medio técnico que facilitó el trabajo de los pintores y artistas de la época renacentista. La proyecciones y reflejos que entregaba el nuevo y fascinante invento también fueron utilizadas por astrónomos y estudiosos de la naturaleza. Más adelante el medio se volvió sofisticado y luego de una serie de experimentos el francés Nicéphore Niépce, logra alrededor del 1800 plasmar una imagen sobre una piedra litográfica y comenzar una revolución sin precedentes que tiene como protagonista a la imagen.

Sin embargo, ¿qué sucedía con los sentimientos, las emociones, a fin de cuentas, con la vida del ser humano a través de las imágenes? La fotografía hasta el momento solo se había planteado como una "copia" de la realidad, una buena copia técnica. Pero sus productos visuales no siempre lograban una cierta expresión: pena, dolor, alegría; porque de alguna forma todo lo fotografiado era "posado". Con la acentuación de la nitidez en la fotografía debido a un importante avance y progreso, en los albores del siglo XX, el fotógrafo se convirtió de un aprendiz en un experto y dejo mano suelta a su creatividad, heredada de toda una tradición artística anterior.

EL COMIENZO DE LA LLAMADA MISIÓN SOCIAL

El fotógrafo se traslada a lugares contingentes para registrar importantes procesos históricos. Una de las primeras guerras en ser documentada fue la de Crimea. Entre 1854 y 1856 Roger Fenton se propone registrar las campañas de los soldados. Sin embargo, estas imágenes poco tienen de lenguaje expresivo y sólo sirven como catastro de que alguna vez ese hecho sucedió. No hay dolor, angustia, sufrimiento, ni pena, sólo cuerpos inmóviles que posan para una fotografía estadística.

La subjetividad del individuo y el dolor humano en especial, aparecen como tema a finales del 1800 cuando los fotógrafos deciden cumplir una labor social de publicación y denuncia de una realidad ignorada, en respuesta a las modas populares con pretensiones puramente estéticas que se estaban dando en ese entonces.

Jacob August Riis fue un fotoperiodista nativo de Dinamarca. Viajó a los Estados Unidos cuando cumplió 21 años, en 1870. Luego de trabajar en varios lugares y oficios, logró hacerse un nombre como reportero criminal de gran parte de la prensa de Nueva York, sobre todo para The New York Evening Sun, hacia 1873. Mientras se dedicaba a fotografiar a los delincuentes cuando eran apresados, recopilaba fotos de la vida de los barrios de éstos. Se trataba de los lugares más pobres de la ciudad, y Riis aprovechó de compilar una interesante selección de imágenes de los suburbios de emigrantes, las reuniones en las calles, las peleas, las condiciones de trabajo, la pobreza y el dolor de la exclusión. Así en 1890 da a conocer el libro titulado How the Other Half Lives (Cómo vive la otra la otra mitad del mundo) y dos años después Children of the poor (Los niños de la pobreza).

Otro fotógrafo con afinidades similares fue el sociólogo Lewis Wickes Hine, autor de la famosa imagen de una niña trabajadora en una fábrica de algodón. Publicaciones de este tipo generaron controversia en grupos conservadores, que veían con horror que realidades como éstas fueran reveladas a un público masivo. Pero también el reconocimiento de importantes organizaciones como la National Child Labor Comité (Comité Nacional del Trabajo Infantil), además de contribuir a la elaboración de una ley para la protección de menores.

Hine, originario de Wisconsin estudió durante un año en la prestigiosa Universidad de Chicago, para trasladarse en 1901 a Nueva York. Allí, comenzó a dictar clases de Estudios de la Naturaleza y Geografía en la Escuela de Cultura Ética, al mismo tiempo en que comienza su carrera de fotógrafo documentando imágenes de inmigrantes, trabajó que realizó por cinco años. Más adeante cobraría fama en los medios de comunicación por la publicación de fotografìas de las deplorables condiciones de trabajo de los mineros y obreros de fábrica alrededor de todo Estados Unidos. Sin embargo, su consagración en el medio fotográfico llega cuando en plena Primera Guerra Mundial utiliza sus obras para lograr importantes reformas y para generar conciencia social.

En la década de los 20, Hine diversifica el tema de su obra sin descuidar el eje de la temática social. De hecho, en el año 1929, decide comenzar un nuevo catastro de imágenes de trabajadores, concentrándose esta vez en la construcción de uno de los edificios más famosos Nueva York y del mundo: el Empire State. Lejos de fijar la atención en la opulencia del mentado monumento, Hine recopila una interesante selección de fotografías en las que los obreros quedan retratados como los héroes y los responsables de la hazaña de erigir la edificación más monumental de aquellos años.

Sin embargo, sólo a inicios del siglo XX la fotografía con función social encuentra una proyección real, de la mano de las llamadas "vanguardias artísticas", sobre todo, con el dadaísmo y constructivismo ruso, quienes presentan una fuerte crítica a la política de sus épocas (leninismo, comunismo extendido en Europa, nazismo, entro otros), más que nada, una crítica a cómo estos llevaban los problemas reales de las personas. Sobre todo, si se analiza el tipo de "propaganda gráfica" que los diversos movimientos utilizaron: fotomontaje, cartelismo, construcción de grandes complejos arquitectónicos, entre otros.

Si hoy miramos esta revisión histórica, a grandes rasgos, de lo que ha sido la fotografía, es posible detectar muchas cosas. Por ejemplo, que el hombre la usa para crear realidades, sobre todo hoy, donde incluso puede haber fotografías sin cámara. No obstante, se mantiene la idea de "impacto" que hizo nacer la fotografía expresiva, y posteriormente, la social y la irrupción del dolor y otras vivencias del ser humano. Y con mucha propiedad, la imagen de hoy es indispensable para crear actitudes y reacciones en las personas: en publicidad, televisión y el mercado. Todo, asociado a una imagen, es más cercano y real, no sólo es un documento histórico. Hasta el dolor se puede transmitir.

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Actividad Cultural

  • Exposición Revista Paula: La mujer y sus rostros


Encontrar una muestra fotográfica recién comenzado el año, es cosa difícil. Y es raro, porque siendo Santiago la capital del país, debería jactarse de su gran variedad de muestras artísticas, no solo para deleitar al público nacional, sino que también para el público extranjero, que visita nuestro país ávido de cultura. Es así que luego de una larga búsqueda, dimos con una exposición fotográfica que trata el tema de la "mujer", argumento tan interesante en el Chile que vivimos hoy.

De esta manera la revista Paula, inauguro el miércoles 15 de marzo, la exposición "Rostro de Mujer". Esta muestra, que se encuentra en la Sala de Exposiciones de la Biblioteca de Santiago, intenta reflejar a la mujer chilena en sus diferentes facetas. Actrices, políticas, y mujeres comunes, son retratadas por los fotógrafos de la revista, como, Nancy Coste, Renato del Valle, Alexandra Edwards y Carolina Vargas, entre otros. Ellos buscan plasmar, el rostro de la mujer de manera espontánea, sin dejar de lado la naturalidad, belleza y sensualidad que caracteriza al género.
Son cerca de 40 imágenes, de mujeres que se destacan en diversos ámbitos del quehacer nacional, entre ellas destacan: Mary Rose McGill, Nicole, Leonor Varela, Mariana Loyola, Colombina Parra, Delfina Guzmán, María Canepa entre otras. Además al final del recorrido por la muestra, hay una fotografía gigante, de la actual presidenta Michelle Bachelet, la cual fue tomada cuando era Ministra de Defensa, el 2002.
Estas imágenes han sido publicadas en las ediciones de los últimos seis años de revista. Es así que en la misma exposición, se pueden encontrar las revistas originales, en donde los visitantes pueden hojear el material verdadero en donde salieron las imágenes, y así leer los reportajes completos.

También en la exposición se da a conocer las imágenes de los hombres que se vistieron y posaron como mujer, en el llamado reportaje: "Hombres que se atreven a ser mujer". Lo que se busco en esta producción, fue la relación hombre-mujer, tema totalmente contingente e importante dentro de la sociedad chilena. Algunos de los escogidos como modelos fueron los actores Francisco Melo, Álvaro Morales y Ricardo Fernández, así como los conductores de televisión Julio César Rodríguez y Julián Elfenbein.
La revista Paula siempre se ha interesado por destacar el papel de la mujer, situándola como protagonista de la sociedad. Las imágenes que se ven en la muestra, simplemente exponen el trabajo que ha ido construyendo la revista durante años, sobre todo con las fotografías, ya que ésta forma de expresión artística, habla tanto como las palabras. La exposición hay que admirarla y escucharla, para así darnos cuenta de la voz de la mujer, que siempre está presente.

Ficha de la exposición
Lugar: Sala de Exposiciones de la Biblioteca de Santiago. Matucana 151.
Fecha: desde el 15 de marzo al 30 de abril. (Lunes cerrado).
Entrada: Liberada.

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  • James Natchwey
    ¿CÓMO CONVIVIR CON EL DOLOR DE LOS DEMÁS?

James Natchwey, hombre de 58 años y hace 25 fotoperiodista, dos veces ganador de la World Press Photo, fotógrafo de la primera agencia de noticias Mágnum, y ferviente luchador contra las injusticias del mundo. Fotografiando el dolor humano en la mayoría de sus expresiones, ya sea hambruna, desastres naturales y lo que podríamos decir "su especialidad", las guerras, James (o Jim, como lo llaman sus más cercanos) intenta acabar con éste mismo.

No se trata sólo de morbo, como muchos piensan quizás justificadamente, ya que todos saben que el sufrimiento ajeno vende, sobretodo si tenemos una imagen clara de ello como una fotografía. Pero lo que permite que esta conjetura se quede sólo en el quizás, es en primer lugar el hecho de que esa es la única manera de convencer al resto del mundo de que aquel sufrimiento que vemos en los fotorreportajes es verdadero. Si bien el fotógrafo realmente gana dinero con la venta de aquellas fotos, eso no quita que los personajes que allí aparecen no la estén pasando para nada bien. En segundo lugar, al ver el trabajo de Natchwey, la delicadeza de sus fotografías y (a través del documental "War Photographer", que muestra la cotidianidad de este fotógrafo de guerra) su personalidad tranquila y lejana, su sabiduría y grandeza de ser humano, nos damos cuenta de que a este hombre no le interesa el dinero ni menos la fama, los cuales no podemos negar que tiene, sino que llevar su mensaje a cada rincón del planeta, haciendo que los que no vivimos tan grandes sufrimientos, salgamos al menos por un instante de nuestras burbujas, y mucho más importante, que hagamos algo al respecto.

¿Por qué James Natchwey es fotógrafo de guerra? Simplemente porque le pareció el uso más beneficiosos de la fotografía. "El público y la opinión pública necesitaba el conocimiento de estos temas. Pensé que la fotografía era una herramienta muy útil para concienciar y cambiar y por eso quise involucrarme en ello".

Se supone que el hombre posee y recuerda su historia con el fin de no cometer los mismos errores del pasado. La fotografía de Natchwey como documento histórico, se vuelve un elemento casi imprescindible para cumplir con este objetivo. Es sabido que el sentido más preponderante del hombre es la vista, y si los libros de historia no han ayudado a acabar con los conflictos bélicos, nos queda la fe en que la fotografía de un niño masacrado, por ejemplo, pueda hacer algo al respecto, al menos así lo cree James.

"Nos suenan las fotos de lo que ocurrió en Europa en los años 40. Opino que esas imágenes de los campos de concentración nos recuerdan los eventos y son importantes para ayudarnos a vigilar. Considero que la documentación se debe utilizar para reflexionar sobre los eventos y ayudarnos a evitarlos en el futuro".

En cuanto a la composición de sus fotografías, nadie podría negar que muchas de ellas son estéticamente bellas. Pero para fotografiar así se necesita de libertad para componer, no sentir la atadura, por ejemplo, a un medio específico, y esas garantías los fotógrafos las obtienen trabajando para las agencias, donde lo que importa es la foto, y cada medio decidirá si la compra o no. En el caso de Natchwey, pertenecer a Magnum, la primera y una de las más importantes agencias, le ha brindado estos beneficios.

Actualmente en Chile existen agencias que le permiten a los fotógrafos nacionales tener estas libertades para componer, que operan de manera muy distinta a los muchos límites que le son impuestos a los gráficos de los medios chilenos. Una de las agencias más importantes es la AP (Asociated Press), que tiene como corresponsal al fotógrafo Roberto Candia, ganador del premio a la fotografía del año, en el Concurso Nacional de Fotografía de Prensa 2004, y jurado del mismo en el 2005. Este profesional, al igual que James Natchwey, ha trabajado especialmente con el dolor de los demás, retratándolo e inmortalizándolo en sus trabajos.
Natchwey ha logrado cautivar a todos quienes han conocido su trabajo, sin importar el conocimiento de fotografía que éstos posean. ¿Pero qué opinan sus pares? O más particular, ¿qué opinan sus colegas chilenos, situándonos al panorama nacional, en cuanto a capturar el dolor en la fotografía?. El ya mencionado fotógrafo de la AP, Roberto Candia, tiene sus consideraciones muy claras acerca del trabajo del renombrado fotógrafo de la Mágnum, aunque enfatizó en que "para nadie es fácil teorizar sobre el trabajo de alguien como Natchwey, o cualquier otro que haya cruzado el más de una oportunidad la barrera de los sentidos".

Candia dice admirar casi todos los trabajos de Natchwey. Los que más le han impactado han sido en particular Somalia en 1991 y 1992, sobre todo la fotografía de una madre llevando a su hijo en una sábana blanca, y la imagen del 2001 en la zona zero de Nueva York. No se cree capaz de criticar ninguna de sus obras, ya que para él "todos los trabajos fotográficos nacen de un proceso particular, fundamentado muchas veces en la propia vida de los fotógrafos, donde buena parte de ellos buscan poder liberarse de sus propios conflictos. Esto se hace necesario para entender en plenitud su obra, y así entender qué nos quiere decir con cada uno de sus relatos".

Acerca de envidiar alguno de los trabajos de Natchwey, Candia dice nunca haberse preocupado por realizar o no ciertas labores que otros ya realizan magistralmente. Sí admira "su capacidad para relacionarse con los temas y abordarlos de una perspectiva personal, liberada de prejuicios y con el compromiso necesario para que esos temas se transformen en algo relevante para la sociedad".

Con respecto a trabajar retratando el dolor, Candia reconoce que para nadie es agradable convivir con ello, y en su opinión, para Natchwey tampoco. Al menos para nadie que no crea fehacientemente en lo que hace. "Después de mucho tiempo mirando su fotografía, creo que he llegado a creer que detrás de sus fotos se esconde la verdadera intención de cambiar las cosas, o a lo menos quedarse con el intento de poder llamar a la reflexión acerca de miserias que a nadie le importarían, sino fuera porque tipos como Natchwey se atreven a mostrarlas. Creo que su intención como fotógrafo está muy lejos de ser la de un Pulitzer, un Word Press Photo, un POY, o cualquier otro premio que se te pueda ocurrir, que por demás, ya los tiene todos. Pienso que como la gran mayoría, alberga el sueño de que una foto pueda despertar la reflexión en las personas que condicionan la miseria y el dolor humano".

Mucha gente se cuestiona si mostrar el sufrimiento de aquellos que padecen , es realmente la mejor manera de ayudarlos. Pero para los que están ahí por decisión, los que eligen vivir cerca del dolor de los demás e inmortalizarlo a través de su lente, no existe vuelta atrás. Se convierte en una misión social y moral, casi una obligación, que por lo demás es autoimpuesta. El que las imágenes sean explícitas p no, ya será una opción de cada fotógrafo, convirtiéndose casi en una cosa de estilo.

Para Candia el estilo de Natchwey "no es el de un fotógrafo que se caracterice por la sutileza, más bien lo suyo es ir de frente a la realidad, aquella que deja aturdidos los sentidos y donde no existe posiblidad de escape. Quizás el sufrimiento humano sea el más difícil de todos los temas a abordar, primero, porque tienes que indagar en ellos desde una perspectiva personal que te permita entenderlo, segundo porque de algún modo también tienes que obligadamente padecerlo, si bien no estrictamente en la misma escala, a lo menos en la escala de tu condición de ser humano, y tercero, porque debes tener la capacidad de poder sobreponerte a las dos anteriores para tener la lucidez suficiente que te permita mostrar lo que estás viendo, sintiendo y viviendo".

Por último, pero muy importante, está el tema de los límites para un fotógrafo a la hora de retratar el dolor ajeno, si que éstos realmente existen. Con respecto a esto no hay una tesis final establecida. Para Roberto Candia la discusión debería comenzar a abrirse en otro flanco, "pues quizás lo correcto sería decir que los límites los marca la condición humana, pero de que condición humana podemos estar hablando, si finalmente pareciera ser más importante o condicionante la actitud del fotógrafo, que la de quien verdaderamente está padeciendo el dolor o la humillación. Porque digamos que en la mayoría de los casos la humillación no viene por el hecho de estar siendo fotografiados en una condición vulnerable, sino que de la incapacidad de todos los que vemos esta realidad, sin hacer la reflexión necesaria para poder cambiar las cosas".

"Con respecto a estos límites, si al menos una foto logra cambiar la condición inhumana o de muerte de una persona, el trabajo ya ha sido hecho, y en ese orden, Natchwey seguramente ya salvo a varias. Finalmente, no hay que olvidar que él elige estar allí, a diferencia de los que padecen y no tienen posibilidad de optar". (Roberto Candia, fotógrafo de AP)

  • Tomás Munita Philippi
    "LOS LÍMITES PARA FOTOGRAFIAR EL DOLOR AJENO SON EL RESPETO Y LA HONESTIDAD"


    A sus 30 años, el chileno Tomás Munita Philippi, ha participado captando imágenes en gran parte del mundo, en su mayoría relacionadas a los principales hechos noticiosos del ámbito internacional. Este joven fotógrafo, egresado del Instituto Profesional Arcos y por mucho tiempo corresponsal de la agencia AP, se ha hecho merecedor del reconocimiento internacional de sus colegas, expresado en los premios que ha ganado: en el 2004 ganó un concurso organizado por la revista japonesa Days Japan; una revista de guerra y conflicto, con los nómades. También obtuvo el reconocimiento al "Fotógrafo Joven" del año, algo así como el premio revelación de la fotografía mundial, entregado por el Centro Internacional de Fotografía de Nueva York (ICP), y dos de sus trabajos fueron premiados en la 49 edición del concurso realizado por la fundación World Press Photo, el cual es quizás el más importante reconocimiento a las mejores fotografías de prensa internacional.

Su relación con el dolor en la fotografía se ha visto reflejada, por ejemplo, en los trabajos realizados en Afganistán y Cachemira, al norte de Pakistán para el terremoto. Este admirador de las fotografías de Josef Koudelka, James Nachtwey, Alex Webb, Steve McCurry, Flor Garduño y Sebastiao Salgado, entre otros, es un eterno viajero, su lugar es el mundo, sobre todo cuando se encuentra retratando alguna cultura, lo que se ha vuelto su pasión.


1.¿ Qué sentiste al saber que dos de tus trabajos fueron premiados por la World Press Photo?
He participado varios años consecutivos y fue realmente una sorpresa para mi, pero honestamente si bien es buenísimo tenerlo en tu curriculum, no es nada comparado con la experiencia de haber fotografiado durante esos difíciles días, y la satisfacción de saber que esas fotos, esos rostros, los estaban viendo millones de personas en todo el mundo.

2- ¿ Qué representan aquellos trabajos para ti?
Significa que ese tiempo en Cachemira reporteando el terremoto valió el esfuerzo. Fue un tiempo difícil y emocionalmente complejo, trabajé duro durante dos meses para mostrarle al mundo la dimensión del desastre y del drama humano que ahí se vivía. Había que hacer sentir con las imágenes, era un asunto serio y no bastaba con fotos que mostraran el lugar, había que acercarse a las miradas de las personas y permitir que ellas cuenten su historia a través de las imágenes.

3- ¿ Qué es para ti el dolor?
Sufrimiento, el opuesto del bienestar. La perdida de lo querido.

4- ¿Crees que existe una manera de expresarlo en la fotografía?
Sí, es necesario hacerlo cuando se cumple un rol de informador, y más aun cuando tus imágenes están siendo publicadas cada día por miles de periódicos, y vistas por millones en todo el mundo. Hay muchas maneras de expresar el dolor en la fotografía, y cada fotógrafo debe encontrar la suya.

5- ¿ Qué relación tiene tu trabajo con el dolor?
Cuando se reportean situaciones dolorosas tiene que ser el primero y más importante tema en un grupo de imágenes. Personalmente no es mi tema, pero circunstancias me han llevado a estos momentos.

6- De los fotógrafos que trabajan expresando el dolor en sus obras ¿Cuál es el que más valoras?
Josef Koudelka. él habla de un dolor distinto, del dolor del destierro, del dolor de la naturaleza al ser fracturada por el hombre, del dolor del
hombre en su existencia y violencia diaria y del dolor de la miseria del acto abyecto.

7- ¿ Qué importancia crees que tiene el fotoperiodismo en la actualidad?
Puede tener gran importancia en la medida en que sea entendido como lenguaje propio. No tiene gran importancia cuando se trata de una foto de una conferencia de prensa o de una cara que habla o de una fachada o de un herido en un hospital, ese es el documento, la evidencia llana, y es gran parte de lo que se utiliza en los medios en Chile, pero es distinto cuando trata un tema de manera más profunda. Siempre en cada nota hay un tema de fondo, que la fotografía puede explotar y comunicar. Personalmente me interesan esos temas que esconde cada nota, ahí aparece el dolor, la miseria, esperanza, territorio, violencia, paz, etc.

8- ¿ Cuál es tu evaluación del fotoperiodismo en Chile, especialmente aquel que grafica el dolor?
Creo que esta pregunta esta respondida en la anterior. No está bien aprovechado, los periodistas deciden que nota del día va a ir con foto pensando en la importancia de la nota y no en su potencialidad como imagen comunicativa.

9- ¿ Ser fotoperiodista internacional es muy diferente a serlo en Chile?
Sí, es más estimulante.

10- Si existen diferencias ¿Cuáles son?
En realidad la diferencia está más bien dada según para quién estás trabajando. Si es en una agencia te evitas perder el tiempo en temas provinciales y sólo te dedicas a asuntos que tengan más significado. Además un fotógrafo de agencia, por lo general trabaja solo y no lo pautan, él decide qué nota lleva foto y cual no. Trabajar en un diario nacional es mucho tiempo dedicado a hacer imágenes para ilustrar notas que como ser humano, no tienen mucho interés, y en muchos casos tampoco tienen muchas posibilidades visuales.

11- ¿ Cuáles son tus límites al momento de fotografiar el dolor ajeno?
Respeto. Es importante fotografiar, pero con respeto y honestidad. A veces se pierde mucho tiempo conversando con la gente y yendo a ver lo
que ellos te quieren mostrar. Aunque a ti no te interese hay que hacerlo, hay que dar la posibilidad de comunicar algo y desahogarse. No basta con hacer las imágenes y seguir corriendo, uno es una persona que llega a una situación difícil, hay que hacerlo con cuidado.

12- En la agencia que trabajas actualmente, ¿que sistema de edición tienen? ¿Alguna vez te han censurado una foto?
Antes trabajaba para AP, ya no trabajo para ninguna agencia. Pero si puedo decir que jamás censuraron mi trabajo, editaron sí, pero censura jamás. Siempre me apoyaron en mis ideas, en lo que yo quería reportear, y de la forma en que lo quería hacer, nunca nadie me dijo nada ni me pidieron que fuera a algún lugar, ni que hiciera ciertas fotos o que dijera tal cosa...nada. Sólo trabajé y a ellos les gustaba. Lo que si puedo decir que me "censuraron" fueron algunas ideas de reportajes, que aunque de gran contenido humano, no los consideraron importantes ni necesarios para una agencia internacional. Me refiero a algunos proyectos que propuse cuando era corresponsal en Afganistán.

13- ¿Qué relación tienes con la fotografía de guerra? ¿Te gusta el trabajo de algún fotógrafo en particular?
Podría decir que Natchwey, su trabajo ha sido siempre importante para mi, muy inspirador, de gran calidad fotográfica y periodística. Así como el trabajo de muchos otros fotógrafos, tanto actuales como ya pasados. Pero Natchwey es un caso especial, un hombre que entregó su vida a lo que le pareció importante, y con muchísima sensibilidad, valentía y sentido de la belleza.