- La irrupción del dolor en la fotografía.
SIN DOLOR, NO HAY IMAGEN
* Los sentimientos, las expresiones, los dolores humanos, comienzan a aparecer en las imágenes fotográficas con naturalidad cuando los medios técnicos se vuelven más sofisticados y precisos.
Probablemente es un tanto pesimista comparar el sueño de la fotografía (producto decimonónico) en sus inicios, con su estado actual. En el siglo XIX se pretendía crear un mecanismo tecnológico que plasmara la realidad de manera fidedigna, tal cual es. Hoy por hoy, las fotografías son creadas, son virtuales y no representan objetos, sino que son objetos en sí mismas.
La cámara oscura, su antepasado más remoto, se concibió como un medio técnico que facilitó el trabajo de los pintores y artistas de la época renacentista. La proyecciones y reflejos que entregaba el nuevo y fascinante invento también fueron utilizadas por astrónomos y estudiosos de la naturaleza. Más adelante el medio se volvió sofisticado y luego de una serie de experimentos el francés Nicéphore Niépce, logra alrededor del 1800 plasmar una imagen sobre una piedra litográfica y comenzar una revolución sin precedentes que tiene como protagonista a la imagen.
Sin embargo, ¿qué sucedía con los sentimientos, las emociones, a fin de cuentas, con la vida del ser humano a través de las imágenes? La fotografía hasta el momento solo se había planteado como una "copia" de la realidad, una buena copia técnica. Pero sus productos visuales no siempre lograban una cierta expresión: pena, dolor, alegría; porque de alguna forma todo lo fotografiado era "posado". Con la acentuación de la nitidez en la fotografía debido a un importante avance y progreso, en los albores del siglo XX, el fotógrafo se convirtió de un aprendiz en un experto y dejo mano suelta a su creatividad, heredada de toda una tradición artística anterior.
EL COMIENZO DE LA LLAMADA MISIÓN SOCIAL
El fotógrafo se traslada a lugares contingentes para registrar importantes procesos históricos. Una de las primeras guerras en ser documentada fue la de Crimea. Entre 1854 y 1856 Roger Fenton se propone registrar las campañas de los soldados. Sin embargo, estas imágenes poco tienen de lenguaje expresivo y sólo sirven como catastro de que alguna vez ese hecho sucedió. No hay dolor, angustia, sufrimiento, ni pena, sólo cuerpos inmóviles que posan para una fotografía estadística.La subjetividad del individuo y el dolor humano en especial, aparecen como tema a finales del 1800 cuando los fotógrafos deciden cumplir una labor social de publicación y denuncia de
una realidad ignorada, en respuesta a las modas populares con pretensiones puramente estéticas que se estaban dando en ese entonces.Jacob August Riis fue un fotoperiodista nativo de Dinamarca. Viajó a los Estados Unidos cuando cumplió 21 años, en 1870. Luego de trabajar en varios lugares y oficios, logró hacerse un nombre como reportero criminal de gran parte de la prensa de Nueva York, sobre todo para The New York Evening Sun, hacia 1873. Mientras se dedicaba a fotografiar a los delincuentes cuando eran apresados, recopilaba fotos de la vida de los barrios de éstos. Se trataba de los lugares más pobres de la ciudad, y Riis aprovechó de compilar una interesante selección de imágenes de los suburbios de emigrantes, las reuniones en las calles, las peleas, las condiciones de trabajo, la pobreza y el dolor de la exclusión. Así en 1890 da a conocer el libro titulado How the Other Half Lives (Cómo vive la otra la otra mitad del mundo) y dos años después Children of the poor (Los niños de la pobreza).
Otro fotógrafo con afinidades similares fue el sociólogo Lewis Wickes Hine, autor de la famosa imagen de una niña trabajadora en una fábrica de algodón.
Publicaciones de este tipo generaron controversia en grupos conservadores, que veían con horror que realidades como éstas fueran reveladas a un público masivo. Pero también el reconocimiento de importantes organizaciones como la National Child Labor Comité (Comité Nacional del Trabajo Infantil), además de contribuir a la elaboración de una ley para la protección de menores. Hine, originario de Wisconsin estudió durante un año en la prestigiosa Universidad de Chicago, para trasladarse en 1901 a Nueva York. Allí, comenzó a dictar clases de Estudios de la Naturaleza y Geografía en la Escuela de Cultura Ética, al mismo tiempo en que comienza su carrera de fotógrafo documentando imágenes de inmigrantes, trabajó que realizó por cinco años. Más adeante cobraría fama en los medios de comunicación por la publicación de fotografìas de las deplorables condiciones de trabajo de los mineros y obreros de fábrica alrededor de todo Estados Unidos. Sin embargo, su consagración en el medio fotográfico llega cuando en plena Primera Guerra Mundial utiliza sus obras para lograr importantes reformas y para generar conciencia social.
En la década de los 20, Hine diversifica el tema de su obra sin descuidar el eje de la temática social. De hecho, en el año 1929, decide comenzar un nuevo catastro de imágenes de trabajadores, concentrándose esta vez en la construcción de uno de los edificios más famosos Nueva York y del mundo: el Empire State. Lejos de fijar la atención en la opulencia del mentado monumento, Hine recopila una interesante selección de fotografías en las que los obreros quedan retratados como los héroes y los responsables de la hazaña de erigir la edificación más monumental de aquellos años.Sin embargo, sólo a inicios del siglo XX la fotografía con función social encuentra una proyección real, de la mano de las llamadas "vanguardias artísticas", sobre todo, con el dadaísmo y constructivismo ruso, quienes presentan una fuerte crítica a la política de sus épocas (leninismo, comunismo extendido en Europa, nazismo, entro otros), más que nada, una crítica a cómo estos llevaban los problemas reales de las personas. Sobre todo, si se analiza el tipo de "propaganda gráfica" que los diversos movimientos utilizaron: fotomontaje, cartelismo, construcción de grandes complejos arquitectónicos, entre otros.
Si hoy miramos esta revisión histórica, a grandes rasgos, de lo que ha sido la fotografía, es
posible detectar muchas cosas. Por ejemplo, que el hombre la usa para crear realidades, sobre todo hoy, donde incluso puede haber fotografías sin cámara. No obstante, se mantiene la idea de "impacto" que hizo nacer la fotografía expresiva, y posteriormente, la social y la irrupción del dolor y otras vivencias del ser humano. Y con mucha propiedad, la imagen de hoy es indispensable para crear actitudes y reacciones en las personas: en publicidad, televisión y el mercado. Todo, asociado a una imagen, es más cercano y real, no sólo es un documento histórico. Hasta el dolor se puede transmitir.












