James Natchwey, hombre de 58 años y hace 25 fotoperiodista, dos veces ganador de la World Press Photo, fotógrafo de la primera agencia de noticias Mágnum, y ferviente luchador contra las injusticias del mundo. Fotografiando el dolor humano en la mayoría de sus expresiones, ya sea hambruna, desastres naturales y lo que podríamos decir "su especialidad", las guerras, James (o Jim, como lo llaman sus más cercanos) intenta acabar con éste mismo.
No se trata sólo de morbo, como muchos piensan quizás justificadamente, ya que todos saben que el sufrimiento ajeno vende, sobretodo si tenemos una imagen clara de ello como una fotografía. Pero lo que permite que esta conjetura se quede sólo en el quizás, es en primer lugar el hecho de que esa es la única manera de convencer al resto del mundo de que aquel sufrimiento que vemos en los fotorreportajes es verdadero. Si bien el fotógrafo realmente gana dinero con la venta de aquellas fotos, eso no quita que los personajes que allí aparecen no la estén pasando para nada bien. En segundo lugar, al ver el trabajo de Natchwey, la delicadeza de sus fotografías y (a través del documental "War Photographer", que muestra la cotidianidad de este fotógrafo de guerra) su personalidad tranquila y lejana, su sabiduría y grandeza de ser humano, nos damos cuenta de que a este hombre no le interesa el dinero ni menos la fama, los cuales no podemos negar que tiene, sino que llevar su mensaje a cada rincón del planeta, haciendo que los que no vivimos tan grandes sufrimientos, salgamos al menos por un instante de nuestras burbujas, y mucho más importante, que hagamos algo al respecto.
¿Por qué James Natchwey es fotógrafo de guerra? Simplemente porque le pareció el uso más beneficiosos de la fotografía. "El público y la opinión pública necesitaba el conocimiento
de estos temas. Pensé que la fotografía era una herramienta muy útil para concienciar y cambiar y por eso quise involucrarme en ello". Se supone que el hombre posee y recuerda su historia con el fin de no cometer los mismos errores del pasado. La fotografía de Natchwey como documento histórico, se vuelve un elemento casi imprescindible para cumplir con este objetivo. Es sabido que el sentido más preponderante del hombre es la vista, y si los libros de historia no han ayudado a acabar con los conflictos bélicos, nos queda la fe en que la fotografía de un niño masacrado, por ejemplo, pueda hacer algo al respecto, al menos así lo cree James.
"Nos suenan las fotos de lo que ocurrió en Europa en los años 40. Opino que esas imágenes de los campos de concentración nos recuerdan los eventos y son importantes para ayudarnos a vigilar. Considero que la documentación se debe utilizar para reflexionar sobre los eventos y ayudarnos a evitarlos en el futuro".
En cuanto a la composición de sus fotografías, nadie podría negar que muchas de ellas son estéticamente bellas. Pero para fotografiar así se necesita de libertad para componer, no sentir la atadura, por ejemplo, a un medio específico, y esas garantías los fotógrafos las obtienen trabajando para las agencias, donde lo que importa es la foto, y cada medio decidirá si la compra o no. En el caso de Natchwey, pertenecer a Magnum, la primera y una de las más importantes agencias, le ha brindado estos beneficios.
Actualmente en Chile existen agencias que le permiten a los fotógrafos nacionales tener estas libertades para componer, que operan de manera muy distinta a los muchos límites que le son impuestos a los gráficos de los medios chilenos. Una de las agencias más importantes es la AP (Asociated Press), que tiene como corresponsal al fotógrafo Roberto Candia, ganador del premio a la fotografía del año, en el Concurso Nacional de Fotografía de Prensa 2004, y jurado del mismo en el 2005. Este profesional, al igual que James Natchwey, ha trabajado especialmente con el dolor de los demás, retratándolo e inmortalizándolo en sus trabajos.
Natchwey ha logrado cautivar a todos quienes han conocido su trabajo, sin importar el conocimiento de fotografía que éstos posean. ¿Pero qué opinan sus pares? O más particular, ¿qué opinan sus colegas chilenos, situándonos al panorama nacional, en cuanto a capturar el dolor en la fotografía?. El ya mencionado fotógrafo de la AP, Roberto Candia, tiene sus consideraciones muy claras acerca del trabajo del renombrado fotógrafo de la Mágnum, aunque enfatizó en que "para nadie es fácil teorizar sobre el trabajo de alguien como Natchwey, o cualquier otro que haya cruzado el más de una oportunidad la barrera de los sentidos".
Natchwey ha logrado cautivar a todos quienes han conocido su trabajo, sin importar el conocimiento de fotografía que éstos posean. ¿Pero qué opinan sus pares? O más particular, ¿qué opinan sus colegas chilenos, situándonos al panorama nacional, en cuanto a capturar el dolor en la fotografía?. El ya mencionado fotógrafo de la AP, Roberto Candia, tiene sus consideraciones muy claras acerca del trabajo del renombrado fotógrafo de la Mágnum, aunque enfatizó en que "para nadie es fácil teorizar sobre el trabajo de alguien como Natchwey, o cualquier otro que haya cruzado el más de una oportunidad la barrera de los sentidos".
Candia dice admirar casi todos los trabajos de
Natchwey. Los que más le han impactado han sido en particular Somalia en 1991 y 1992, sobre todo la fotografía de una madre llevando a su hijo en una sábana blanca, y la imagen del 2001 en la zona zero de Nueva York. No se cree capaz de criticar ninguna de sus obras, ya que para él "todos los trabajos fotográficos nacen de un proceso particular, fundamentado muchas veces en la propia vida de los fotógrafos, donde buena parte de ellos buscan poder liberarse de sus propios conflictos. Esto se hace necesario para entender en plenitud su obra, y así entender qué nos quiere decir con cada uno de sus relatos".Acerca de envidiar alguno de los trabajos de Natchwey, Candia dice nunca haberse preocupado por realizar o no ciertas labores que otros ya realizan magistralmente. Sí admira "su capacidad para relacionarse con los temas y abordarlos de una perspectiva personal, liberada de prejuicios y con el compromiso necesario para que esos temas se transformen en algo relevante para la sociedad".
Con respecto a trabajar retratando el dolor, Candia reconoce que para nadie es agradable convivir con ello, y en su opinión, para Natchwey tampoco. Al menos para nadie que no crea fehacientemente en lo que hace. "Después de mucho tiempo mirando su fotografía, creo que he llegado a creer que detrás de sus fotos se esconde la verdadera intención de cambiar las cosas, o a lo menos quedarse con el intento de poder llamar a la reflexión acerca de miserias que a nadie le importarían, sino fuera porque tipos como Natchwey se atreven a mostrarlas. Creo que su intención como fotógrafo está muy lejos de ser la de un Pulitzer, un Word Press Photo, un POY, o cualquier otro premio que se te pueda ocurrir, que por demás, ya los tiene todos. Pienso que como la gran mayoría, alberga el sueño de que una foto pueda despertar la reflexión en las personas que condicionan la miseria y el dolor humano".
Mucha gente se cuestiona si mostrar el sufrimiento de aquellos que padecen , es realmente la mejor manera de ayudarlos. Pero para los que están ahí por decisión, los que eligen vivir cerca del dolor de los demás e inmortalizarlo a través de su lente
, no existe vuelta atrás. Se convierte en una misión social y moral, casi una obligación, que por lo demás es autoimpuesta. El que las imágenes sean explícitas p no, ya será una opción de cada fotógrafo, convirtiéndose casi en una cosa de estilo.Para Candia el estilo de Natchwey "no es el de un fotógrafo que se caracterice por la sutileza, más bien lo suyo es ir de frente a la realidad, aquella que deja aturdidos los sentidos y donde no existe posiblidad de escape. Quizás el sufrimiento humano sea el más difícil de todos los temas a abordar, primero, porque tienes que indagar en ellos desde una perspectiva personal que te permita entenderlo, segundo porque de algún modo también tienes que obligadamente padecerlo, si bien no estrictamente en la misma escala, a lo menos en la escala de tu condición de ser humano, y tercero, porque debes tener la capacidad de poder sobreponerte a las dos anteriores para tener la lucidez suficiente que te permita mostrar lo que estás viendo, sintiendo y viviendo".
Por último, pero muy importante, está el tema de los límites para un fotógrafo a la hora de retratar el dolor ajeno, si que éstos realmente existen. Con respecto a esto no hay una tesis final establecida. Para Roberto Candia la discusión debería comenzar a abrirse en otro flanco, "pues quizás lo correcto sería decir que los límites los marca la condición humana, pero de que condición humana podemos estar
hablando, si finalmente pareciera ser más importante o condicionante la actitud del fotógrafo, que la de quien verdaderamente está padeciendo el dolor o la humillación. Porque digamos que en la mayoría de los casos la humillación no viene por el hecho de estar siendo fotografiados en una condición vulnerable, sino que de la incapacidad de todos los que vemos esta realidad, sin hacer la reflexión necesaria para poder cambiar las cosas"."Con respecto a estos límites, si al menos una foto logra cambiar la condición inhumana o de muerte de una persona, el trabajo ya ha sido hecho, y en ese orden, Natchwey seguramente ya salvo a varias. Finalmente, no hay que olvidar que él elige estar allí, a diferencia de los que padecen y no tienen posibilidad de optar". (Roberto Candia, fotógrafo de AP)



4 Comments:
Saludos, Tamara
Es un fotógrafo sobresaliente. Un reportero de guerra que no intenta hacer la fotografía más espectacular (en el sentido comercial del término) sino hacerte reflexionar. Un maestro. También me gusta mucho Paolo Pellegrin http://www.magnumphotos.com/Archive/C.aspx?VP=XSpecific_MAG.PhotographerDetail_VPage&l1=0&pid=2K7O3R13CHLN&nm=Paolo%20Pellegrin
Espero que te guste.
Saludos a tí a tu perro ;-)
12:32 pm
¡Ah!, perdón por no haberme presentado. Me llamo Bernardo y soy de Tenerife ( Islas Canarias, España)
12:34 pm
Esta crónica es mia
6:19 pm
o no??
la entrevista sé que lo es...pero no recuerdo lo de la crónica
6:27 pm
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